Haití, el país más pobre del continente americano, afronta desde hace años una situación de crisis a todos los niveles que se ve agravada por la presencia de desastres naturales como el terremoto de 2010 o el paso del huracán Matthew en 2016. Con unos elevados índices de natalidad, las familias haitianas se ven incapaces de atender las necesidades de los más pequeños, que afrontan una grave situación de abandono, desnutrición y vulnerabilidad.
Desde el año del terremoto, Manos unidas trabaja en Croix-des-Bouquets, en la periferia de Puerto Príncipe, en los sectores de educación y salud, poniendo especial atención a la primera infancia. Desde entonces ha recuperado a centenares de niños de una situación alarmante de desnutrición. Sin embargo, una vez recuperados de la desnutrición, no existe posibilidad de realizar un acompañamiento educativo y sanitario de los niños que pueden volver a recaer por la imposibilidad de las familias (muchas veces madres solas) de ofrecer cuidados esenciales. Debido a la demanda de estas familias, y otras muchas de la comunidad, en octubre de 2017 se puso en funcionamiento un centro educativo para la primera infancia que permita atender a 200 niños de 2 a 5 años en sus diversas necesidades.
En el centro se ofrece formación y apoyo nutricional a los niños y sus familias. A través de la realización de talleres con los cuidadores de los niños, becas para la alimentación de las familias, además de proporcionar un desayuno y comida durante la jornada escolar.